
Entrenador instruyendo a sus pupilos (c) Wikimedia Commons
Hoy hemos terminado el curso de monitor de hockey línea que ha organizado la federación madrileña de patinaje. Los contenidos del curso han sido los siguientes
- Fundamentos técnicos
- Fundamentos tácticos
- Preparación física
- Planificación y programación
- El portero
- El reglamento y su importancia
El profesorado, de muy buen nivel: además del siempre eficaz Fernando Andrés -director del programa- y nuestra querida Begoña Estévez, estaban “primeras figuras” como Xavi Chao, Nacho Rodríguez Tejedor, y Philippe Boudreault (que puede contarme a partir de ahora entre sus fans). En este enlace podéis ver las materias que ha impartido cada uno de ellos.
La estructura del curso, dada la duración y la audiencia objetivo -teórica, la práctica ha sido otra, como comentaré más abajo- me ha parecido adecuada: dos jornadas de fundamentos y una jornada de metodología práctica.
Empezamos con un módulo de planificación y programación. Un tema a priori árido, especialmente para los jóvenes. Para los asistentes al curso que ya son entrenadores o cuentan con titulaciones diversas en educación física, muy “light” y superficial. Para un “oficinista” añejo como el que suscribe, que desconocía el tema, ha resultado muy entretenido y pedagógico ver cómo se estructura un plan de entrenamiento, los objetivos, los diferentes ciclos, y cómo se van desglosando hasta llegar a cada ejercicio concreto en una sesión. Además, acostumbrado a planificar en el mundo profesional relativamente alejado de la operativa, resulta refrescante planificar un proyecto a varios años tan cerca de la actividad final.
También me han resultado muy interesantes los aspectos relacionados con el desarrollo del deportista en su vertiente humana y de valores, y las estrategias de aprendizaje frente a las de competición, y cómo trabajar más sólo con los mejores destruye los equipos a largo plazo. Para mí, esta parte ha sido lo más novedoso de todo el curso: lo más que había visto era el típico artículo del Marca de cómo preparar una maratón, y algunas ideas generales en un librito de triatlón del año del primer Ironman.
A la pobre Bego le tocó bregar con la parte más árida del curso -el reglamento- aunque finalmente su sesión se hizo muy entretenida cuando la audiencia empezó a plantear casuística, muchas veces a partir de experiencias personales. Está claro que el conocimiento del reglamento es una asignatura pendiente en la comunidad de hockey línea en general.
El último módulo de la primera sesión -fundamentos técnicos y tácticos- ha sido el más polémico de todo el curso. Sobre un manual que -en una lectura superficial y en base no a mis conocimientos sino a la lectura de otro material similar- es bastante bueno, Xavi Xao se lo leyó “cruzado” de cabo a rabo, haciendo en voz alta el ejercicio que uno haría de subrayar lo importante. La clase resultó un tostón y -sobre todo- un desaprovechamiento del saber del ponente. Simplemente con recomendar la lectura del manual y resumir el índice, y haber llevado preparadas cuatro ideas fundamentales para transmitir, e improvisar una charla sobre ellas, dejando que la sesión se desarrollara con las preguntas de la audiencia, seguramente hubiera dado como resultado una clase mucho más amena, instructiva y participativa. Una lástima, porque los tres ingredientes estaban ahí: un buen manual, un profesor que sabe de hockey línea, y una audiencia motivada.
La segunda jornada comienza con un módulo dedicado al portero. Nacho se lo monta bastante mejor que Xavi y en lugar de leer y resumir el manual, tras recomendar su lectura, comienza a desgranar una serie más o menos estructurada de ideas sobre el portero, que fueron desde temas educativos y psicológicos hasta temas estrictamente técnicos. Ha sido el módulo que más conexiones ha tenido con los demás: desde preparación física hasta psicología, pasando por patinaje y técnica individual y desarrollo de equipo.
En el segundo módulo de planificación, Fernando nos pone un examen sorpresa: preparar un microciclo (una semana de entrenamiento). Como siempre en enseñanza, “haciéndolo” se aprende mucho más que escuchándolo o leyéndolo. Tras unos minutos de estruendo de bolígrafos con todos esforzándonos por hacerlo lo mejor posible, selecciona un par de exámenes y los lee. El de Diego está “de libro”, y comparándome con el suyo, tengo un suspenso como la copa de un pino…
El último módulo teórico es un pequeño barniz sobre preparación física. Temas obvios y muy superficiales para los que ya tienen formación o experiencia en este campo, e incluso conocidos para cualquier deportista amateur que haya leído un poquito, pero un conocimiento necesario para no hacer barbaridades – con los chavales y con nosotros mismos. En este módulo apareció el único punto en que el curso no estuvo adaptado al hockey línea, ya que nuestro tipo de esfuerzo en competición es distinto del de hockey patines.
La última sesión -práctica- estaba dedicada a los fundamentos técnicos y tácticos, y un módulo sobre el portero, a cargo del que -en mi opinión- ha cuajado la aportación más destacada al curso. Phil es una persona bien conocida en el mundo del hockey línea en España. Para quienes -como yo hasta hace unas horas- no le conozcan, aquí y aquí puede leerse una breve reseña de su trayectoria. Phil desarrolla una clase muy fluida y ordenada, cubriendo los temas principales, con una componente muy grande de demostración. Expone de forma clara y precisa -me recuerda los videos de enseñanza que vemos en youtube o los manuales más conocidos. Como demostrador es magnífico -tiene un dominio de la técnica muy bueno- y también como profesor. Sabe transmitir los conocimientos, mantener el interés de la clase durante cuatro horas casi sin interrupción, y gestionar a los alumnos más polemistas o más participativos. Domina tanto los contenidos como las habilidades del profesor.
Haciendo balance -antes de repasar las notas y leer los manuales- los aspectos mejorables han sido, para mí una audiencia extremadamente heterogénea (esto tiene difícil solución) y unas clases de fundamentos técnicos y tácticos muy mejorables (esto es más fácil). Lo positivo: yo he aprendido mucho, he fijado un montón de conocimientos que “me sonaban” pero que tenía poco asentados, la participación de algunos alumnos (sobre todo de Caníbales) que ha resultado muy instructiva para mí, y la Master Class de Phil.
Personalmente me voy con el buen sabor de boca que me produce saber que tres ideas con las que aburro a la parroquia constantemente desde hace meses y años, son compartidas por los profesores, a saber: (1) el patinaje es fundamental, (2) hay que trabajar con los más dotados y con los menos dotados para formar equipos compactos a largo plazo, y (3) -tras una pequeña charla con Phil- que hay esperanza para los mayores, tanto para los descerebrados con nivel de compromiso alto, como para los que únicamente quieren divertirse. Pero eso será el tema de otro artículo. Ahora sólo nos queda hacer el trabajo de fin de curso y las prácticas…